El camino podría hacer peligrar al lince ibérico./© Fritz Vollman / WWF
Ecologistas en Acción y WWF acatan la sentencia del Tribunal de Justicia de Luxemburgo sobre el impacto de esta infraestructura sobre el hábitat del lince, pero no la comparten y se ratifican en su decisión de continuar trabajando para que esta dañina vía sea devuelta a su estado original.
Las organizaciones Ecologistas en Acción y WWF acatan la sentencia del Tribunal de Justicia de Luxemburgo sobre el impacto de esta infraestructura sobre el hábitat del lince, pero no la comparten. Las dos organizaciones denuncian la incongruencia entre los argumentos analizados y el resultado final, y se ratifican en su decisión de continuar trabajando para que esta dañina vía sea devuelta a su estado original. La sentencia, hecha pública hoy, responde a la queja planteada por ambas organizaciones ante la Comisión Europea, a causa del asfaltado llevado a cabo en 2001 por la Consejería de Agricultura, que supuso la transformación de camino rural a carretera en la vía entre Villamanrique de la Condesa (Sevilla) a El Rocío (Huelva). Se trata de una vía en el Parque Natural de Doñana, que atraviesa zonas de alto valor ambiental, protegidas por varias directivas europeas.
Una barrera para las especies
La sentencia reconoce que las "infraestructuras lineales de transporte constituyen una auténtica barrera para las especies, al fragmentar su zona de expansión natural". Además, "los atropellos se han convertido en la principal amenaza para el lince ibérico en un camino irregularmente asfaltado por la administración". El camino atraviesa una de las dos únicas vías de dispersión del lince ibérico en Doñana, concretamente por la que los linces se mueven hacia el norte, y que conecta con el Coto del Rey y Matasgordas, en el Parque Nacional de Doñana: uno de los dos últimos núcleos reproductores de la especie.
El Tribunal entiende también que se han adoptado las medidas correctoras adecuadas, algo sobre lo que también discrepan WWF y Ecologistas en Acción, ya que las señalizaciones que deberían limitar la velocidad en este camino agrícola son prácticamente inexistentes, circulando actualmente los vehículos a más de 120 km/h, como corrobora el propio estudio aportado por el Parque Natural.
Un camino altamente transitado
Además, Ecologistas en Acción y WWF denuncian nuevamente que este camino rural no forma parte de la red de carreteras, y debería servir únicamente para dar acceso a propietarios y trabajadores de fincas colindantes. Hoy en día se ha convertido en una carretera de facto, utilizada sistemáticamente para acceder a la playa en vacaciones y fines de semana.
Por otra parte, la sentencia del Tribunal de Luxemburgo no valora las irregularidades e infracciones cometidas por la Consejería de Agricultura para la realización de estas obras en un espacio protegido, sin la preceptiva declaración obligatoria de impacto ambiental.
Por todo ello, WWF y Ecologistas en Acción van a seguir trabajando con todas sus energías para que este auténtico punto negro para la conservación en Doñana sea devuelto a su estado original, y para poner freno al aumento de infraestructuras que están aislando cada vez más a las especies y fragmentando los hábitats de Doñana.
Fuente: Redacción ambientum.com
lunes, 24 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
El lejano Oeste Europeo
Siento no haberos podido mantener informados debidamente en las ultimas semanas, pero el trabajo en el campo no deja mucho tiempo ni energías en temporada alta.
Como era previsible estamos teniendo una primavera preciosa en Doñana después de las abundantes lluvias del invierno. Se ha retrasado en llegar, eso sí, y se nota mucho ahora, sobre todo en lo que se refiere a insectos y reptiles, que aun no son tan abundantes como suelen ser en esta época del año. Solo ahora esta aumentando el número de mariposas, libélulas y serpientes en el campo. La parte buena que hasta ahora la marisma ha estado prácticamente libre de mosquitos; hoy he tenido que usar protección contra los primeros; las bajas temperaturas nocturnas que hemos tenido hasta ahora los ha mantenido a raya. Nada en cualquier caso que no se arregle con un poco de protección.
La marisma del Rocío presenta un aspecto inmejorable; flamencos, espátulas, garzas, moritos, fumareles, pagazas y patos colorados son visitantes habituales. En los pinares de Coto del Rey los prados siguen verdes y las flores abiertas. El del ruiseñor es el canto dominante, pero no hay especie de ave que no se deje oír estos días: chochín, ruiseñor bastardo, curruca cabecinegra, carbonero, herrerillo, agateador, pinzón, mirlo, rabilargo. Los Milanos Negros tampoco pasan desapercibidos, por supuesto, ni tampoco las Águilas Calzadas. El lince se deja ver a menudo, raro es el día que no hay algún avistamiento de alguna de las empresas que realizan esta ruta.
Las obras de mejora de los caminos de cara a la cercana Romería del Rocío están muy avanzadas. Muchos miles de personas esperan con impaciencia la llegada de la gran fiesta cada año para pasar unos días de excesos y diversión en El Rocío. Dicen que este pequeño pueblo construido en torno a la famosa ermita parece un pueblo de las películas del Oeste Americano, los que vivimos aquí estamos de acuerdo, se parece en todo a uno de esos pueblos lleno de pistoleros donde la ley brilla por su ausencia, lo único que parece faltar es que los jinetes lleven pistola al cinto. Y es que si algo atrae todos los años al Rocío a tan alto número de personas no es otra cosa que la absoluta libertad que se les da de hacer lo que quieran, y los que vivimos aquí lo sufrimos cada día. En otro momento os daré más detalles.
El caso es que unos pocos esperamos también todos los años con impaciencia la llegada de la Romería pero por motivos completamente diferentes, el primero es para que al fin se arreglen un poco los caminos al Parque y el segundo para coger unos días de vacaciones lejos de aquí mientras otros se arremolinan en las polvorientas calles del Rocío. El vado que se construyó para salvar los destrozos del invierno se ha mejorado hasta convertirlo en un paso bastante decente. Los trabajos de mejora de los accesos al Centro de Visitantes de Jose Antonio Valverde están muy avanzados y ello ha mejorado claramente la calidad del servicio que prestamos las empresas de visitas al Parque.
De vuelta a lo que más nos interesa, os cuento que lo primero que llama la atención al entrar en la Marisma de Hinojos por el norte es la gran cantidad de garzas, garcillas, garcetas, espátulas, flamencos y martinetes que decoran la marisma en toda su extensión. Cabe destacar entre ellos una Garza Real melánica y una preciosa Garceta Dimorfa que se han visto en los últimos días. También llaman la atención los numerosos bandos de pequeños limícolas que siguen atravesando Doñana. Las especies más abundantes son Chorlitejo Grande, Correlimos Común, Correlimos Zarapitín, Correlimos Menudo y nuestro reproductor del grupo, el Chorlitejo Patinegro. Poniendo conocimiento y paciencia se puede encontrar también entre ellos el escaso Correlimos de Tenmick. También tenemos estos días un gran número de Chorlitos Grises en paso, mostrando sus fabulosos plumajes de cría.
Canasteras, Cigueñuelas y Avocetas también son muy abundantes y se las puede observar ya a corta distancia sentadas sobre sus nidos. Las Calandrias, Terreras y Cogujadas llenan la marisma con sus melódicos cantos, mientras las Lavanderas Boyeras entonan sus, en comparación, simples llamadas . Ya en el Caño Guadiamar, son los Carriceros Tordales, carentes de modestia alguna, los que dirigen la banda sonora, con el acompañamiento inestimable de Calamones, Fochas, Pollas de agua, Zampullines Chicos, Avetorillos y Buscarlas, cuya timidez se hace evidente y a los que cuesta no pocos esfuerzos ver. Los Patos Colorados, Porrones Comunes, Ánades Reales, Somormujos, Fumareles y Pagazas surcan o sobrevuelan las aguas cubiertas en gran parte por la castañuela, el bayunco, las eneas y los carrizos.
Afinando la vista se pueden disfrutar estos días de las cabalgadas de las ralladas crías del Somormujo sobre las espaldas de sus padres; o de los pequeños Zampullines echados sobre sus nidos anclados a una rama de taraje, que al menor aviso de peligro inminente cubren con un rápido movimiento sus huevos con un poco del material de sus nidos flotantes para ocultarlos a posibles predadores; o quizás a las Fochas alimentando a sus graciosas crías de cabeza roja con pequeños porciones de algas extraídas del fondo de la marisma. Con un poco más de suerte incluso puede llegar a observarse el incansable trabajo de construcción del nido de un Carricero desde los ventanales del Centro de J.A. Valverde.
Allí desde luego no faltan las escenas espectaculares. La colonia continua con una actividad incesante de alimentación de pollos, construcción de nidos, disputa del espacio, conversaciones de amor y discusiones de tono elevado de competidores acalorados. Aquí, en este lejano oeste europeo, tenemos la suerte de tener esta maravilla de la naturaleza a disposición de sus visitantes, sin duda alguna es el lugar que no hay que perderse si se decide visitar Doñana.
Antes de terminar quería compartir con vosotros el pequeño momento de felicidad que supone para cualquier aficionado a las aves la observación por primera vez de una especie. Se trata de un Correlimos Canelo que entró de repente el otro día en el campo visual de mis prismáticos mientras examinaba un grupo de limícolas. Para los que tenemos los ojos entrenados lo diferente enseguida destaca, averiguar exactamente lo qué es puede no ser tan fácil. El caso es que tanto el pasado día 7 como el 8 encontramos un individuo de esta especie alimentándose sin descanso entre la hierba corta cercana a una zona encharcada llena de limícolas. Sus largas patas amarillentas y su pecho de un bonito color canela enseguida encendieron mis alarmas. Confirmado al segundo día con unos clientes americanos, esta será probablemente una de las pocas observaciones, si es que ha habido alguna antes, de estas especie en Doñana. Sorpresas te da Doñana...
Abajo teneis una imagen de los restos de la comida de un hambriento y lo que la bajada del agua deja al descubierto de los efectos de las riadas del invierno.
Como era previsible estamos teniendo una primavera preciosa en Doñana después de las abundantes lluvias del invierno. Se ha retrasado en llegar, eso sí, y se nota mucho ahora, sobre todo en lo que se refiere a insectos y reptiles, que aun no son tan abundantes como suelen ser en esta época del año. Solo ahora esta aumentando el número de mariposas, libélulas y serpientes en el campo. La parte buena que hasta ahora la marisma ha estado prácticamente libre de mosquitos; hoy he tenido que usar protección contra los primeros; las bajas temperaturas nocturnas que hemos tenido hasta ahora los ha mantenido a raya. Nada en cualquier caso que no se arregle con un poco de protección.
La marisma del Rocío presenta un aspecto inmejorable; flamencos, espátulas, garzas, moritos, fumareles, pagazas y patos colorados son visitantes habituales. En los pinares de Coto del Rey los prados siguen verdes y las flores abiertas. El del ruiseñor es el canto dominante, pero no hay especie de ave que no se deje oír estos días: chochín, ruiseñor bastardo, curruca cabecinegra, carbonero, herrerillo, agateador, pinzón, mirlo, rabilargo. Los Milanos Negros tampoco pasan desapercibidos, por supuesto, ni tampoco las Águilas Calzadas. El lince se deja ver a menudo, raro es el día que no hay algún avistamiento de alguna de las empresas que realizan esta ruta.
Las obras de mejora de los caminos de cara a la cercana Romería del Rocío están muy avanzadas. Muchos miles de personas esperan con impaciencia la llegada de la gran fiesta cada año para pasar unos días de excesos y diversión en El Rocío. Dicen que este pequeño pueblo construido en torno a la famosa ermita parece un pueblo de las películas del Oeste Americano, los que vivimos aquí estamos de acuerdo, se parece en todo a uno de esos pueblos lleno de pistoleros donde la ley brilla por su ausencia, lo único que parece faltar es que los jinetes lleven pistola al cinto. Y es que si algo atrae todos los años al Rocío a tan alto número de personas no es otra cosa que la absoluta libertad que se les da de hacer lo que quieran, y los que vivimos aquí lo sufrimos cada día. En otro momento os daré más detalles.
De vuelta a lo que más nos interesa, os cuento que lo primero que llama la atención al entrar en la Marisma de Hinojos por el norte es la gran cantidad de garzas, garcillas, garcetas, espátulas, flamencos y martinetes que decoran la marisma en toda su extensión. Cabe destacar entre ellos una Garza Real melánica y una preciosa Garceta Dimorfa que se han visto en los últimos días. También llaman la atención los numerosos bandos de pequeños limícolas que siguen atravesando Doñana. Las especies más abundantes son Chorlitejo Grande, Correlimos Común, Correlimos Zarapitín, Correlimos Menudo y nuestro reproductor del grupo, el Chorlitejo Patinegro. Poniendo conocimiento y paciencia se puede encontrar también entre ellos el escaso Correlimos de Tenmick. También tenemos estos días un gran número de Chorlitos Grises en paso, mostrando sus fabulosos plumajes de cría.
Afinando la vista se pueden disfrutar estos días de las cabalgadas de las ralladas crías del Somormujo sobre las espaldas de sus padres; o de los pequeños Zampullines echados sobre sus nidos anclados a una rama de taraje, que al menor aviso de peligro inminente cubren con un rápido movimiento sus huevos con un poco del material de sus nidos flotantes para ocultarlos a posibles predadores; o quizás a las Fochas alimentando a sus graciosas crías de cabeza roja con pequeños porciones de algas extraídas del fondo de la marisma. Con un poco más de suerte incluso puede llegar a observarse el incansable trabajo de construcción del nido de un Carricero desde los ventanales del Centro de J.A. Valverde.
Allí desde luego no faltan las escenas espectaculares. La colonia continua con una actividad incesante de alimentación de pollos, construcción de nidos, disputa del espacio, conversaciones de amor y discusiones de tono elevado de competidores acalorados. Aquí, en este lejano oeste europeo, tenemos la suerte de tener esta maravilla de la naturaleza a disposición de sus visitantes, sin duda alguna es el lugar que no hay que perderse si se decide visitar Doñana.
Antes de terminar quería compartir con vosotros el pequeño momento de felicidad que supone para cualquier aficionado a las aves la observación por primera vez de una especie. Se trata de un Correlimos Canelo que entró de repente el otro día en el campo visual de mis prismáticos mientras examinaba un grupo de limícolas. Para los que tenemos los ojos entrenados lo diferente enseguida destaca, averiguar exactamente lo qué es puede no ser tan fácil. El caso es que tanto el pasado día 7 como el 8 encontramos un individuo de esta especie alimentándose sin descanso entre la hierba corta cercana a una zona encharcada llena de limícolas. Sus largas patas amarillentas y su pecho de un bonito color canela enseguida encendieron mis alarmas. Confirmado al segundo día con unos clientes americanos, esta será probablemente una de las pocas observaciones, si es que ha habido alguna antes, de estas especie en Doñana. Sorpresas te da Doñana...
Abajo teneis una imagen de los restos de la comida de un hambriento y lo que la bajada del agua deja al descubierto de los efectos de las riadas del invierno.
Sí quereis ver otras historias sobre Doñana podeis encontrarlas en http://www.discoveringdonana.com/
miércoles, 14 de abril de 2010
Una de lince y media de pajaritos, por favor!!
Una Semana Santa más hemos vuelto a nuestra querida Doñana.
Aunque todos los años pienso en visitar sitios nuevos, no soy capaz de evitar la atracción que, desde que tenía 13 años, ejerce esta tierra sobre mí. A esta edad yo empezaba con mi afición a la ornitología y tuve la suerte ser invitado a pasar una temporada en casa de un amigo de mi padre, que por aquel entonces trabajaba en el Parque. Han pasado ya 29 años desde que visité por primera vez Doñana y desde entonces siempre que he podido he vuelto por temporadas, llegando incluso a vivir dos años en el Rocío, trabajando como educador ambiental entre el año 98 y el 2.000.
Con tantas visitas y estancias mucha gente me preguntaba… qué, habrás visto el lince, no? A lo cual yo siempre contestaba a regañadientes NO, todavía no lo he visto. Pero ese “No” duró hasta esta Semana Santa, en la que gracias a una inolvidable visita con Discovering Doñana tuve ocasión de verlo. Como tantas otras veces volví a salir al campo con un resumen de la farragosa cacharrería óptica: prismáticos, telescopio, trípode, cámara compacta “tuneada” para digiscoping y cámara réflex digital con teleobjetivo 100-400 y multiplicador 1,4x, para fotografía “a salto de mata” desde el vehículo. Pues bien, la cuestión es que ahora cuento mi experiencia con semejante observación felina, la gente me pregunta de nuevo… le habrás hecho fotos, no? Y mi respuesta es nuevamente NO; no porque no pude, sinceramente no fui capaz de despegar los prismáticos de mis ojos durante los quizá 10 o 15 segundos que duró la observación.
Fue una observación lejana de un lince sin collar que campeaba por Matas Gordas a aprox. las 08:45 de la mañana. Con unos prismáticos de 8 aumentos la escena del magnífico animal moviéndose entre el matorral fue impresionantemente bella. Fue una visión de conjunto, del animal y su entorno y realmente creo que fue mejor una observación buena que haber obtenido una fotografía mediocre; la foto ahora está grabada en mi cerebro y puedo disponer de ella cuando quiero relajar mi mente. Gracias compañeros por ese instante inolvidable.
La media docena de pajaritos fue otra de las observaciones sorprendentes de esa mañana; los nombraré uno por uno:
El primero para mi en importancia (por ser una especie que no había visto antes), aunque el último en ser observado, fue el carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus), el cual estuve a punto de quedarme sin verlo, ya que no hacía más que oírlo pero no lo localizaba. No obstante, gracias a nuestro guía al final lo vi. A pesar de que era ya un poco tarde, el guía insistió y no cesó en su empeño hasta que esa ceja blanca dio la cara.
Otra interesante especie fue la curruca tomillera (Sylvia conspicillata) especie que he visto en pocas ocasiones. Esta vez la observación tuvo lugar en el borde del camino en el Caño del Guadiamar. Esa garganta blanca del macho y el píleo erizado los recordaré siempre.
Las restantes cuatro especies que completan la media ración de pajarillos impactaron en mi retina por dos razones: la primera por que entre las cuatro se encontraba la curruca mirlona (Sylvia hortensis) especie que prácticamente no he visto nunca y que en esta ocasión pude ver de forma nítida. La segunda porque a esta especie le acompañaban nada menos que otras tres currucas, y todas ellas estaban… en el mismo taraje!!. Las otras tres especies de silvidos eran la curruca mosquitera (Sylvia borin), la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) y la curruca carrasqueña (Sylvia cantillans). Todas las pudimos ver tan placer que incluso llegamos a contrastar lo que estábamos viendo con los dibujos de la guía de aves.
Ni que decir tiene que a estas observaciones les acompañaron muchas otras, algunas de las cuales nos sirvieron para repasar conceptos, como las diferencias entre algunos aláudidos, pajarillos que a veces quedan en el olvido por su escasa vistosidad.
En fin, que una vez más vuelvo de redescubrir la primavera en Doñana, con energías renovadas para seguir el ritmo de la vida cotidiana y con el gusanillo de salir al campo a fotografiar y observar la naturaleza más inquieto que nunca. Aunque todavía tengo que seleccionar y repasar las fotografías realizadas, por si a alguien le interesa poco a poco iré colgando alguna en mi Web: http://www.fotodenaturaleza.com/
Aunque todos los años pienso en visitar sitios nuevos, no soy capaz de evitar la atracción que, desde que tenía 13 años, ejerce esta tierra sobre mí. A esta edad yo empezaba con mi afición a la ornitología y tuve la suerte ser invitado a pasar una temporada en casa de un amigo de mi padre, que por aquel entonces trabajaba en el Parque. Han pasado ya 29 años desde que visité por primera vez Doñana y desde entonces siempre que he podido he vuelto por temporadas, llegando incluso a vivir dos años en el Rocío, trabajando como educador ambiental entre el año 98 y el 2.000.
Con tantas visitas y estancias mucha gente me preguntaba… qué, habrás visto el lince, no? A lo cual yo siempre contestaba a regañadientes NO, todavía no lo he visto. Pero ese “No” duró hasta esta Semana Santa, en la que gracias a una inolvidable visita con Discovering Doñana tuve ocasión de verlo. Como tantas otras veces volví a salir al campo con un resumen de la farragosa cacharrería óptica: prismáticos, telescopio, trípode, cámara compacta “tuneada” para digiscoping y cámara réflex digital con teleobjetivo 100-400 y multiplicador 1,4x, para fotografía “a salto de mata” desde el vehículo. Pues bien, la cuestión es que ahora cuento mi experiencia con semejante observación felina, la gente me pregunta de nuevo… le habrás hecho fotos, no? Y mi respuesta es nuevamente NO; no porque no pude, sinceramente no fui capaz de despegar los prismáticos de mis ojos durante los quizá 10 o 15 segundos que duró la observación.
Fue una observación lejana de un lince sin collar que campeaba por Matas Gordas a aprox. las 08:45 de la mañana. Con unos prismáticos de 8 aumentos la escena del magnífico animal moviéndose entre el matorral fue impresionantemente bella. Fue una visión de conjunto, del animal y su entorno y realmente creo que fue mejor una observación buena que haber obtenido una fotografía mediocre; la foto ahora está grabada en mi cerebro y puedo disponer de ella cuando quiero relajar mi mente. Gracias compañeros por ese instante inolvidable.
La media docena de pajaritos fue otra de las observaciones sorprendentes de esa mañana; los nombraré uno por uno:
El primero para mi en importancia (por ser una especie que no había visto antes), aunque el último en ser observado, fue el carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus), el cual estuve a punto de quedarme sin verlo, ya que no hacía más que oírlo pero no lo localizaba. No obstante, gracias a nuestro guía al final lo vi. A pesar de que era ya un poco tarde, el guía insistió y no cesó en su empeño hasta que esa ceja blanca dio la cara.
Otra interesante especie fue la curruca tomillera (Sylvia conspicillata) especie que he visto en pocas ocasiones. Esta vez la observación tuvo lugar en el borde del camino en el Caño del Guadiamar. Esa garganta blanca del macho y el píleo erizado los recordaré siempre.
Las restantes cuatro especies que completan la media ración de pajarillos impactaron en mi retina por dos razones: la primera por que entre las cuatro se encontraba la curruca mirlona (Sylvia hortensis) especie que prácticamente no he visto nunca y que en esta ocasión pude ver de forma nítida. La segunda porque a esta especie le acompañaban nada menos que otras tres currucas, y todas ellas estaban… en el mismo taraje!!. Las otras tres especies de silvidos eran la curruca mosquitera (Sylvia borin), la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) y la curruca carrasqueña (Sylvia cantillans). Todas las pudimos ver tan placer que incluso llegamos a contrastar lo que estábamos viendo con los dibujos de la guía de aves.
Ni que decir tiene que a estas observaciones les acompañaron muchas otras, algunas de las cuales nos sirvieron para repasar conceptos, como las diferencias entre algunos aláudidos, pajarillos que a veces quedan en el olvido por su escasa vistosidad.
En fin, que una vez más vuelvo de redescubrir la primavera en Doñana, con energías renovadas para seguir el ritmo de la vida cotidiana y con el gusanillo de salir al campo a fotografiar y observar la naturaleza más inquieto que nunca. Aunque todavía tengo que seleccionar y repasar las fotografías realizadas, por si a alguien le interesa poco a poco iré colgando alguna en mi Web: http://www.fotodenaturaleza.com/
jueves, 8 de abril de 2010
¡ Un gran día en la historia de Doñana !
Doñana mejora día a día, aunque los efectos de la primavera se están dejando notar algo mas tarde este año. Las plantas están floreciendo algo mas tarde, de manera que todavía hay orquídeas en nuestro pinares; ahora por fin comienza a aumentar el número de mariposas y libélulas; las aguas de la marisma empiezan a tener el nivel adecuado para muchas aves, no solo para alimentarse, sino también para que encuentren zonas apropiadas de cría. Pero no todo tiene signo negativo, también hay efectos de signo positivo en el retraso de la primavera: todavía hay muy pocas moscas y mosquitos, y eso, al menos para nosotros los seres humanos es mas bueno que malo.
La migración de las aves continua estos días, especialmente en lo que se refiere a pequeños pájaros de bosque y limícolas. Son unos días ideales para observar todo tipo de currucas y mosquiteros, algunos de los cuales solo se ven en Doñana en paso. Con un poquito de suerte y con ojos entrenados o un buen guía ornitológico se podrían ver en un solo día: Mosquitero Musical, Mosquitero Papialbo, Curruca Tomillera, Curruca Carrasqueña, Curruca Mosquitera, Curruca Zarcera, Curruca Capirotada, Curruca Cabecinegra, Curruca Rabilarga, Curruca Mirlona, Carricerín Común, Carricero Común, Carricero Tordal, Buscarla Unicolor, Buitrón, Ruiseñor Bastardo y Zarcero Común. Todavía no hemos visto ningún Zarcero Pálido, pero deben de estar al llegar.
También se ven en paso estos días otras especies como la Tarabilla Norteña, Colirrojo Real, Collalba Gris, Papamoscas Cerrojillo y Papamoscas Gris. Ayer vimos un Roquero Rojo macho precioso y hoy hemos visto una hembra de Mirlo Capiblanco, avistamiento poco habituales por estos lares. Sigue aumentando el número de Abejarucos, Alcaudón Común y Aguilucho Pálido, Collalba Rubia. Tampoco nos hemos encontrado todavía con ninguna Carraca (aunque en un viaje que hicimos a las estepas de Castro Verde en Portugal el pasado miércoles vimos una) ni Oropéndola.
También observamos ayer en la colonia de cría del Centro de Visitantes de Jose A. Valverde una de las raras Garceta Dimorfa. Allí la actividad de las más de 4.000 parejas de Morito y los varios miles de parejas de Garza Imperial, Garcilla Bueyera, Garceta Común, Martinete y Garcilla Cangrejera, entre otras especies. La pareja de Focha Moruna que cría en el Caño Guadiamar sigue dejándose ver, aunque no también como estas semanas atrás ya que la vegetación sigue creciendo y cubriendo cada vez más area.
Pero si algo está marcando de una manera clara estos días para nosotros, los que trabajamos en esta parte de Doñana, es que por fin han empezado las obras para adecentar los caminos de la marisma norte. Llevábamos años esperándolo, yo en particular tengo la sensación de que llevaba esperándolo toda la vida, y es que no son pocos años los que llevo trabajando en Doñana, y los lamentables caminos que tengo que usar cada día están acabando con mi espalda. Este año ha llovido a gusto de la mayoría, además de traer la tan necesitada agua para nuestras marismas, parece que las lluvias del pasado invierno también han traído los recursos presupuestarios necesarios para paliar, al menos parcialmente, los daños ocasionados en las infraestructuras de al zona y acometer por fin una obra como la del arreglo del firme de los caminos de la marisma transformada de Doñana. Esta planeado mejorar el firme de todo el tramo conocido como Muro de la FAO, desde los Alcornocales de Matasgordas hasta Huerta Tejada, todo el muro de la margen derecha de Entremuros y todo el acceso a Jose A. Valverde por Hato Ratón, los 2 Puentes y el Caño Guadiamar. ¡Estamos de enhorabuena!.
La migración de las aves continua estos días, especialmente en lo que se refiere a pequeños pájaros de bosque y limícolas. Son unos días ideales para observar todo tipo de currucas y mosquiteros, algunos de los cuales solo se ven en Doñana en paso. Con un poquito de suerte y con ojos entrenados o un buen guía ornitológico se podrían ver en un solo día: Mosquitero Musical, Mosquitero Papialbo, Curruca Tomillera, Curruca Carrasqueña, Curruca Mosquitera, Curruca Zarcera, Curruca Capirotada, Curruca Cabecinegra, Curruca Rabilarga, Curruca Mirlona, Carricerín Común, Carricero Común, Carricero Tordal, Buscarla Unicolor, Buitrón, Ruiseñor Bastardo y Zarcero Común. Todavía no hemos visto ningún Zarcero Pálido, pero deben de estar al llegar.
También se ven en paso estos días otras especies como la Tarabilla Norteña, Colirrojo Real, Collalba Gris, Papamoscas Cerrojillo y Papamoscas Gris. Ayer vimos un Roquero Rojo macho precioso y hoy hemos visto una hembra de Mirlo Capiblanco, avistamiento poco habituales por estos lares. Sigue aumentando el número de Abejarucos, Alcaudón Común y Aguilucho Pálido, Collalba Rubia. Tampoco nos hemos encontrado todavía con ninguna Carraca (aunque en un viaje que hicimos a las estepas de Castro Verde en Portugal el pasado miércoles vimos una) ni Oropéndola.
También observamos ayer en la colonia de cría del Centro de Visitantes de Jose A. Valverde una de las raras Garceta Dimorfa. Allí la actividad de las más de 4.000 parejas de Morito y los varios miles de parejas de Garza Imperial, Garcilla Bueyera, Garceta Común, Martinete y Garcilla Cangrejera, entre otras especies. La pareja de Focha Moruna que cría en el Caño Guadiamar sigue dejándose ver, aunque no también como estas semanas atrás ya que la vegetación sigue creciendo y cubriendo cada vez más area.
Pero si algo está marcando de una manera clara estos días para nosotros, los que trabajamos en esta parte de Doñana, es que por fin han empezado las obras para adecentar los caminos de la marisma norte. Llevábamos años esperándolo, yo en particular tengo la sensación de que llevaba esperándolo toda la vida, y es que no son pocos años los que llevo trabajando en Doñana, y los lamentables caminos que tengo que usar cada día están acabando con mi espalda. Este año ha llovido a gusto de la mayoría, además de traer la tan necesitada agua para nuestras marismas, parece que las lluvias del pasado invierno también han traído los recursos presupuestarios necesarios para paliar, al menos parcialmente, los daños ocasionados en las infraestructuras de al zona y acometer por fin una obra como la del arreglo del firme de los caminos de la marisma transformada de Doñana. Esta planeado mejorar el firme de todo el tramo conocido como Muro de la FAO, desde los Alcornocales de Matasgordas hasta Huerta Tejada, todo el muro de la margen derecha de Entremuros y todo el acceso a Jose A. Valverde por Hato Ratón, los 2 Puentes y el Caño Guadiamar. ¡Estamos de enhorabuena!.
domingo, 21 de marzo de 2010
Escuela de Aláudidos
La primavera ya llegó, este año esta coincidiendo el comienzo oficial de la primavera con el comienzo real en el campo, normalmente se adelanta bastante este a aquel, pero este año las continuas lluvias, los cielos nublados y las temperaturas mas bajas han retrasado el desarrollo de plantas y animales.
Por fin se han ejecutado las obras necesarias para reabrir la Raya Real y retomar nuestra ruta habitual a través de los bosques de Coto del Rey hacia las Marismas de Hinojos.
El resultado no es perfecto, el firme bastante irregular y el impacto visual apreciable, pero la reapertura del camino se había hecho un asunto de bastante urgencia con la llegada de la temporada alta de visitas; no había muchas opciones para hacerlo de una manera rápida y respetuosa con el entorno. Habrá que ver como se comporta el camino con el uso y con las lluvias si estas llegan de nuevo, pero de momento nos esta permitiendo ofrecer de nuevo la ruta habitual y ahorrarnos unos 120km de carretera y pistas en muy mal estado para llegar a las marismas del Parque.
Allí la variedad y cantidad de aves aumenta día a día. Las Terreras Comunes ya se mezclan casi en igual número con las Terreras Marismeñas sobre las pistas que atraviesan la inundada planicie. Las Cogujadas Comunes y las Calandrias también hacen uso de estas como uno de los pocos lugares secos de toda la zona, convirtiéndolas en una excelente escuela de Aláudidos. La ocasión de ver a cuatro especies de esta familia tan cerca unos de otras no es nada habitual y ofrece una excelente oportunidad de aprender a distinguirlas.
El numero de Milanos Negros y Águilas Calzadas continua creciendo. Ya se oyen los primeros Cucos en los bosques, los flamencos están de vuelta en las marismas y las primeras Garzas Imperiales ya sobrevuelan los carrizales. Los primeros Fumareles Cariblancos también están llegando al Caño Guadiamar, así como las primeras Pagazas Piconegras. El nivel del agua continua bajando lentamente y las Gangas comienzan a volver a las primeras zonas secas, aunque muchas especies todavía tienen dificultades para encontrar zonas apropiadas de cría.
Las Ranitas de San Antonio continúan llenando los bordes de la marisma con sus cantos y las Garcetas comienzan a capturar sus primeros Gallipatos. Los Buitres Leonados también están volviendo para aprovechar los desechos de los cadáveres de animales que todavía permanecen aquí y allá por toda la zona. Los Milanos Reales y los Aguiluchos Pálidos comienzan a escasear y los primeros Aguiluchos Cenizos a dejarse ver.
La Castañuela y el Bayunco ya empiezan a tapizar de verde las aguas, que van asentando sus sedimentos y mejorando su calidad para animales y plantas.
En la colonia de cría de José A. Valverde la actividad ha comenzado con la llegada de cientos de Moritos y las primeras Garzas Imperiales y Martinetes. Se espera una primavera excelente tanto para los animales que viven en el Parque como para sus visitantes, que este año podrán disfrutar de Doñana en todo su esplendor.
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